BALADA DEL AMOR IMPOSIBLE
De Winston Orrillo
Del poemario "150 poemas de amor" (en prensa)
A Paco Carrillo
Los grandes amores se definen por su imposibilidad de tatuarse mutuamente.
Los grandes amores son como ese niño que mira a las estrellas, donde se transporta cotidianamente su felicidad en forma de aquesta inconsútil cometa mochada en cada una de sus puntas.
Los grandes amores conocen el sabor de las manos que, todas las noches, deben separarse para –cada una, solitaria- acunar el cuerpo del otro amante que permanece bajo distinto techo, encarcelado en una costumbre, preso en la torre abrupta de los derechos civiles, de los papeles, de la basura con la que se construyen las respetabilidades apócrifas.
Los grandes amores saben caminar por el costado secreto de la luna –por la cara vedada de la luna- cobijados bajo su sombra luminosa.
Los grandes amores son expertos en la invisibilidad, pero son más corpóreos y tienen más peso que la sangre, porque han sabido hacerse un camino debajo de ella.
Los grandes amores son como esos personajes de los cuentos infantiles, que pueden tomar la forma y el peso necesarios para adherirse detrás de nuestra piel y, allí, viajar cómodamente, lejos de las miradas aviesas de los policías secretos, de los cuales se burlan con una sonrisa de niños que juegan a escondidas.
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